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10May 2022

La obesidad infantil aumenta en España a medida que desciende la adherencia a la Dieta Mediterránea

Un informe de Save the Children destaca la crisis de obesidad infantil en España y el rápido declive de la dieta mediterránea. La organización benéfica exige una acción gubernamental urgente.

Save the Children, una organización no gubernamental internacional, ha emitido una dura advertencia sobre el futuro de La dieta mediterránea y el estilo de vida, citando la desigualdad socioeconómica y la Pandemia de COVID-19 como factores determinantes de su declive.

Los países mediterráneos han pasado de tener una de las dietas más saludables del mundo a una donde los dulces, la comida rápida y las bebidas azucaradas han desplazado a las frutas, verduras, aceite de oliva y pescado, según un informe de 64 páginas publicado el mes pasado.

Los autores del informe calcularon que España tiene ahora una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa, solo superada por Chipre, con casi el 20 % de sus niños de siete a ocho años clínicamente obesos. Esto es considerablemente más alto que el promedio europeo de aproximadamente 12,5 %.

Como parte importante de su investigación, la organización llevó a cabo una nueva encuesta utilizando los criterios de la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) 2017 para determinar el alcance del impacto de la pandemia de Covid-19 en esta área.

El análisis de los resultados indicó que antes de la pandemia, los niveles de exceso de peso en los niños españoles habían comenzado a disminuir lentamente en línea con los de otros países mediterráneos como Grecia y Portugal.

Sin embargo, la pandemia, con sus consiguientes restricciones de movimiento junto con el cierre de escuelas e instalaciones deportivas, vio revertir esa tendencia positiva con un aumento del 0,9 % en el exceso de peso entre los menores de 18 años en septiembre de 2021.

Los autores advirtieron que este aumento puede incluso ser una subestimación, dado que las restricciones pandémicas también vieron una reducción dramática en la cantidad de visitas pediátricas de rutina en las que se registra información más detallada y precisa.

Si bien la pandemia ha afectado claramente la actividad, la dieta y las finanzas de la población en general, representa solo una parte aislada del problema.

El estilo de vida y los hábitos alimenticios de las regiones olivareras mediterráneas han experimentado cambios muy significativos en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con la introducción de la comida rápida, el consumo de grandes cantidades de carnes rojas y otros hábitos nocivos.

En los últimos años, la tendencia se ha acelerado. Por ejemplo, el consumo medio de pescados y mariscos en España disminuyó aproximadamente un 30 % entre 2000 y 2019. La creciente popularidad de las bebidas carbonatadas también ha alterado el perfil nutricional de la población.

De acuerdo con el estudio ANIBES de 2019 , el consumo energético medio de la población española fue de 1.810 kilocalorías diarias, de las que el 12 % lo entregaron las bebidas.

Sin embargo, otros grupos de población de Francia e Italia mostraron una menor proporción de energía proporcionada por las bebidas (8 % y 6 %, respectivamente). Además, se ha producido un cambio significativo entre los adultos hacia un mayor consumo de cerveza en lugar del vino tinto más tradicional.

Catalina Perazzo, directora de incidencia social y política de Save the Children, dijo que ” Los niños en Suecia son ahora los más cercanos a seguir una dieta mediterránea en Europa”.

Si bien este fenómeno está muy extendido, es especialmente frecuente entre los hogares de bajos ingresos. Los datos de la ENSE de 2017 revelaron que los hijos de trabajadores no cualificados tenían tres veces más probabilidades de padecer obesidad que los de padres en puestos directivos.

Este último informe proporcionó información más significativa sobre las causas fundamentales de esta disparidad mediante el análisis de la calidad de la dieta, la actividad física, el sueño y el tiempo frente a la pantalla.

Los investigadores encontraron que el nivel socioeconómico es el factor más importante en todas estas áreas, sobre todo en las relacionadas con la actividad física.

Se informó que más del 71 % de los hogares de altos ingresos realiza actividad física o deportes con regularidad en comparación con el 41 % de los hogares de bajos ingresos.

Por el contrario, mientras que el 46 % de los niños en hogares de bajos ingresos pasaban más de cinco horas al día frente a una pantalla, los datos de los hogares de altos ingresos mostraban que casi el 80 % de los niños pasaban menos de una hora al día en esta pantalla.

Se encontró una relación similar en los hábitos dietéticos, con el 18 % de los niños de hogares de bajos ingresos que consumen dulces a diario, el 5 % consume bebidas carbonatadas a diario y el 2 % consume comida rápida a diario.

Las cifras correspondientes de los hogares de altos ingresos fueron 10 %, 0 % y 0 %, respectivamente.

Los autores concluyeron que “ en los hogares con menores ingresos, se reducen las posibilidades de acceder a los alimentos necesarios para una dieta equilibrada y pagar actividades de ocio extraescolares o no sedentarias”.

Como resultado, dijeron que se necesita una acción gubernamental urgente a nivel nacional y regional para revertir estas tendencias y salvaguardar la salud y la prosperidad de los niños en todo el país.

Fuente: Olive Oil Times

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