Fundación Patrimonio Comunal Olivarero

Noticias de actualidad

23Jun 2021

Sobre el aceite de oliva y por qué no todas las grasas son iguales

Se aconseja un consumo de grasas de entre un 25 y un 35% del total de las calorías

Por Fernando López Segura

Médico del hospital Reina Sofía, profesor en la Universidad de Córdoba e investigador del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica

A raíz de la normativa europea que limita el contenido de los ácidos grasos trans en los alimentos que consumimos, merece la pena realizar una reflexión de la situación de las grasas en la alimentación humana.

Como demuestran numerosas investigaciones, el consumo de ácidos grasos trans aumenta significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades degenerativas crónicas, incluso el cáncer.

Las grasas son fundamentales para la vida de todas las especies animales, pero no todas las grasas son iguales.

Son la mayor fuente de calorías que se pueden consumir (9 kilocalorías por gramo). Además, son constituyentes fundamentales de las membranas de todas las células del organismo. De ellas y de su composición va a depender la relación de la célula con su ambiente exterior: el funcionamiento de sus receptores.

En la alimentación humana se aconseja un consumo de grasas entre un 25 y un 35% del total de las calorías.

Sin embargo, como decía, no todas las grasas son iguales. Es en este punto es donde difieren las diferentes dietas que consideramos como saludables en la actualidad.

Frente a la dieta baja en grasas, tenemos la dieta mediterránea, con un mayor contenido de grasas (hasta un 35%), pero cuyo origen, en su mayoría, procede del aceite de oliva y su ácido graso fundamental: el ácido oleico.

En el momento actual podemos afirmar con rotundidad que la grasa más saludable que puede consumir el ser humano es el aceite de oliva virgen: el zumo de aceituna, sin ningún tipo de procesamiento industrial.

El ácido graso fundamental del aceite de oliva, el ácido oleico, tiene un mejor efecto beneficioso sobre los niveles de colesterol del organismo:

  • Desciende el colesterol malo (LDL), que hace que se desarrolle la arterioesclerosis.
  • Eleva el colesterol protector (HDL), que nos protege del desarrollo de arteriosclerosis.

Este efecto no lo produce ninguna otra grasa. Los aceites de semillas (girasol o maíz) descienden el colesterol LDL (el malo), pero también el HDL (el bueno). Además, su consumo en grandes cantidades no ha sido habitual en la especie humana hasta hace unos 150 años, por lo que en exceso puede alterar la composición de las membranas celulares, favoreciendo incluso el desarrollo de tumores.

Es necesario, por tanto, consumir estos aceites en cantidades moderadas (entre el 6 y el 8% del total de las calorías), pero no es aconsejable superar esta cantidad.

En contraposición, al aceite de oliva virgen solo se le han demostrado efectos beneficiosos sobre nuestra salud cardiovascular. Es la grasa estrella de la alimentación humana.

Fuente: Huffpost

Artículos relacionados

26 Jul 2021
Científicos de la Facultad de Medicina Lewis Katz de la Universidad de Temple (LKSOM), en Filadelfia (Estados Unidos), han probado que el aceite de oliva virgen extra (AOVE), un superalimento rico en antioxidantes protectores de células y conocido por sus múltiples beneficios para la salud, especialmente contra el envejecimiento y las enfermedades cardiovasculares, preserva la memoria y protege el cerebro contra la enfermedad de Alzheimer.
23 Jul 2021
El estrés es uno de los grandes males del siglo XXI, una cuestión que los expertos no pierden de vista por sus graves consecuencias. Existen dos tipos de estrés que, indican los profesionales deben distinguirse: el estrés oxidativo y el estrés como sinónimo de ansiedad. Ambos conceptos pueden ir de la mano y suelen causar un perjuicio a nuestro organismo.