Fundación Patrimonio Comunal Olivarero

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16Ago 2022

Promovida por el Patrimonio Comunal Olivarero, la certificación voluntaria del aceite de oliva echa a andar

La empresas del sector que lo deseen ya pueden auditar sus procesos y productos para obtener la certificación

La nueva certificación, privada y de carácter voluntario, que impulsa la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (FPCO) ya está disponible para todos aquellos operadores del sector oleícola que quieran adherirse. El pliego de condiciones de esta certificación ya tiene el visto bueno del comité de expertos, reunidos el pasado 29 de julio.

Este comité, en el que están representados la Administración a nivel nacional y regional, así como las asociaciones de los operadores de aceite de oliva -como Infaoliva, Asoliva y Anierac, el sector cooperativo y un grupo de expertos técnicos externos- ratificó los últimos cambios a introducir en el documento, tras analizarse las conclusiones de las auditorías piloto llevadas a cabo en el último semestre.

«Desde enero hasta hoy hemos estado trabajando en una serie de auditorías piloto, ya concluidas, que nos ha dado información de qué medidas funcionaban bien y cuáles no tan bien, consensuando los aspectos que son necesarios reforzar en el pliego de condiciones de la certificación», pues «desde un principio se acordó que iba a ser un documento vivo, que se iba a ir adaptando conforme fuera rodando el proyecto», explica el director gerente de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (FPCO), Iñaki Benito.

Tras ratificarse estos «cambios menores», el pliego «se da por definitivo», por lo que «desde ya cualquier empresa del sector oleícola puede auditarse con este pliego y obtener la certificación del Patrimonio Comunal Olivarero», declara el directivo.

Certificación acreditada

No obstante, desde la entidad se seguirá trabajando para lograr que esta certificación que es voluntaria esté acreditada. Para ello, la FPCO va a elevar tanto el pliego de condiciones como las conclusiones de las auditorías piloto a la Entidad Nacional de Acreditación, ENAC. De esta forma, «los operadores que se hayan certificado previamente pasarán a tener la condición de certificación acreditada, lo que otorgará más valor», apunta Benito.

Además, «queremos que sea una certificación de alcance internacional, accesible también a cualquier operador oleícola de Italia o de Portugal», por lo que la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero ha instado a ENAC a que someta el documento a validación según el modelo de acreditación en Europa.

De esta forma, los plazos que maneja el promotor del proyecto de certificación es que «el pliego de condiciones se envíe a ENAC en agosto, contando con unos dos meses para evaluar el documento y los resultados de las auditorías, por lo que en noviembre podríamos tener la aprobación de ENAC y contar con una certificación acreditada».

Por lo tanto, «siendo optimistas, a lo largo de la próxima campaña, o a principios de 2023, tendremos una certificación acreditada en la que van a caber todos los operadores del sector del aceite de oliva», subraya el director gerente.

No obstante, aún no está claro si esta certificación contará con alguna imagen que sea reconocible visualmente o, en cambio, funcionará «al estilo de las certificaciones BRC o IFS, que son muy reconocidas en el sector agroalimentario pero que no se plasman en ningún logotipo», señala Iñaki Benito.

¿Cómo funcionará?

Para obtener esta certificación, en función del tipo de operador, se puede elegir entre auditar sólo procesos o procesos y producto. No obstante, no se podrá optar a certificar sólo el producto.

Así, para la certificación de procesos, un auditor se desplazará hasta las instalaciones del operador y comprobará que la trazabilidad interna está perfectamente definida y es conforme al pliego de condiciones. Si se elige la de procesos y producto, implica que el operador tendrá que seleccionar unos determinados lotes y el auditor comprobará que estos lotes cumplen con los parámetros de calidad y pureza que exige la certificación, que son más estrictos que los que marca la normativa europea.

En cambio, en la certificación de procesos «no estamos pidiendo más de lo que obliga la normativa», aunque sí se incluye un elemento diferenciador, y es que «se exige que haya un sistema de lectura de matrículas en todas las instalaciones para que se controlen los camiones cisterna que entran y salen de cada una de ellas», explica Benito.

La intención de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (FPCO) es «ir un paso más allá de la nueva Norma de Calidad del aceite de oliva», imponiendo esa exigencia de la monitorización de los movimientos de tránsito de los vehículos en las instalaciones, y luego, en la certificación de producto, incluyendo el cumplimiento de unos parámetros de calidad y pureza mucho más exigentes.

Otro aspecto importante es que todos los proveedores de un operador oleícola que consiga la certificación tienen la obligación de certificarse también, contando para ello con un plazo máximo de doce meses.

Fuente: Agrónoma

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