Fundación Patrimonio Comunal Olivarero

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15Jun 2022

Premio Jiennense del Año en Turismo: Oleícola San Francisco

Oleoturismo de calidad y oro líquido de primer orden internacional

En pleno corazón de la comarca de la Loma y a las puertas de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad de Baeza, en Begíjar se levanta todo un santuario del aceite de oliva como es la fábrica de aceites, baezana de origen, Oleícola San Francisco. Es una fábrica de aceites que se creó en 1927, año en el que echa a andar esta fábrica en su sede actual en el municipio begijense. Pero, en el año 1989, José Jiménez y Manuel Rus compraron esta factoría de aceite cuando estaba al borde del cierre y, desde ese momento Oleícola San Francisco conformó su proyecto lleno de ilusión que tiene su semilla en el Aceite de Oliva Virgen Extra, pero que sus líneas maestras a seguir son la elaboración cuidada del aceite, así como la exquisitez y la calidad suprema.

Actualmente y siendo sus gestores los hermanos José Antonio y Manuel Jiménez Molina, Oleícola San Francisco es todo un referente tecnológica en la elaboración del proceso del aceite, un oro líquido que es una referente a nivel internacional, pues su aceite Premium, Esencial Olive, ha sido catalogado este año con un triplete histórico: premio Jaén Selección, primer premio en la Guía Iberoleum de España y el premio Mario Solinas por parte del Consejo Oleícola Internacional. Aunque esta es solo una muestra de las decenas de galardones que han recibido a lo largo de u trayectoria. Sin duda, unas distinciones que lo eleva al Olimpo de la gastronomía jiennense.

Pero Oleícola San Francisco no es solo el zumo verde tras un proceso de trabajo con tecnología punta, sino que su atractivo es llevar al visitante a vivir otra dimensión del AOVE, a que conozca el aceite hasta lo más profundo, desde la aceituna hasta su olor en una cata. Todos estos detalles son los que aúna el oleoturismo, su apuesta turística que ha convertido a Oleícola San Francisco en todo un reclamo en todos los rincones del planeta.

Pero los inicios de la fábrica enfocados al oleoturismo no fueron fáciles. Así, Oleícola San Francisco tiene un punto de inflexión en el año 2011 con la llegada de nuevas generaciones, entre ellos de los actuales gestores, encontraron un nicho de mercado a explotar para la comercialización del aceite. En este caso, una simbiosis de aceite y una nueva forma de turismo arraigada a la tierra. Con el paso de los años, los clientes nacionales comenzaron a llegar, pero sobre todo el turista extranjero tiene un peso determinante.

Para atender esta demanda importante de visitantes, la profesionalización es otra de las líneas que sigue Oleícola San Francisco en busca de esa perfección, pues como confiesan tanto José Antonio como Manuel, han tenido que hacer un gran esfuerzo para al aprendizaje de idiomas, sobre todo inglés o francés.

Una experiencia que comienza desde el campo, donde los grupos de turistas aprenden el germen de todo, desde la recogida de la aceituna vareando o deslizando los fardos, hasta que en la misma almazara el visitante puede comprobar detalles de época como las prensas que se usaban hasta 1995, los depósitos originarios de 1926, así como las máquinas de centrifugación que separan los sólidos de los líquidos y, después, otra separadora del agua del aceite.

Además, en su tienda se pueden encontrar productos vinculados a sus marcas comerciales, pues además de su aceite Premium Esencial Olive, también se puede adquirir su AOVE “Cortijos de Andalucía” y otros productos 100% artesanales elaborados con madera o cerámica. Sin olvidar tampoco las catas de aceites o talleres de tapas, utilización en las cocinas.

Diez años después, el producto del oleoturismo en Oleícola San Francisco se encuentra a la vanguardia del turismo para convertir una fábrica tradicional de aceite en una empresa totalmente turística, con dedicación absoluta 24 horas, 7 días a la semana y 365 días del año. Actualmente, Oleícola San Francisco cuenta actualmente con siete trabajadores fijos, que se amplían a diez durante la campaña de recogida, cuando a principios de siglo XXI eran cuatro.

Sin duda, esta fábrica de aceites es un recurso turístico con un poder de convocatoria importante y globalizado, aunque tienen proyectos de futuro para consolidar al oleoturismo como elemento diferenciador: afianzar toda su oferta, comenzar con proyectos singulares para comercializar el aceite de oliva como hilo conductor de la gastronomía e integrar el oro líquido jiennense en otras culturas donde aún no tiene presencia, además de cómo enseñar a usarlo o degustarlo. También trabajan activamente por la divulgación de todas las propiedades a nivel educativo, como sus permanentes colaboraciones con la Universidad de Jaén a través, por ejemplo, del máster de oleoturismo.

Un trabajo delicado, de mucho cuidado y esfuerzo que le han valido el Premio Jiennense del Año 2021 en la categoría de Turismo. Todo un reconocimiento a su labor y concienciación por el cuidado que ofrecen hacia el oro líquido jiennense y su responsabilidad y compromiso por la alta calidad. Sin duda, Oleícola San Francisco es un embajador 100% del tesoro jiennense: su aceite.

FRANCISCO LÓPEZ. Director de la Oficina de Turismo de Baeza

“Es un referente y los turistas siempre salen muy contentos de las visitas”

Fuente: Diario de Jaén

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