Fundación Patrimonio Comunal Olivarero

Noticias de actualidad

14Jul 2021

Nutrinform, así es la alternativa italiana que quiere competir con NutriScore

La necesidad de mejorar la información que se da a los consumidores sobre los productos alimenticios está generando una pugna entre partidarios de los distintos sistemas de etiquetado

Si España había optado por el conocido como NutriScore, creado en Francia y que han aceptado ya siete países europeos, ahora Italia presenta su propia propuesta, denominada Nutrinform y avalada por el gobierno y la comunidad científica especializada de ese país. Ambos tratan de ayudar a mejorar la alimentación de los consumidores proporcionando datos sobre los valores nutricionales de los distintos productos y su posible impacto en la dieta. 

NutriScore, del que se ha informado repetidamente, lo hace a través de cinco semáforos que van del verde oscuro (para los más saludables) al verde claro, amarillo, naranja y finalmente rojo (para los menos saludables) y que incorporan también cinco letras, de la A a la E, con idéntica función.

Algoritmos para comer sano

La etiqueta, que debe aparecer en el frontal de los artículos, de momento de forma voluntaria, ya ha suscitado polémica, porque el algoritmo que calcula la calificación ha dado algunos resultados nada favorables a algunos de los productos estrella de la gastronomía española y la dieta mediterránea

El profesor Luca Piretta, médico nutricionista y gastroenterólogo, profesor del Campus Biomédico de la Universidad de Roma y uno de los promotores de Nutrinform, explica que este sistema “proporciona indicaciones completamente objetivas sobre calorías y nutrientes, de modo que los consumidores puedan tomar decisiones conscientes sin riesgo de ser engañados”. 

Proporciona indicaciones completamente objetivas sobre calorías y nutrientes, de modo que los consumidores puedan tomar decisiones conscientes sin riesgo de ser engañados

Luca Piretta
Médico nutricionista y gastroenterólogo

En cambio, comenta, “el algoritmo en que se basa el NutriScore pretende clasificar cada alimento como saludable o no saludable, en cinco niveles diferentes, con rangos decididos arbitrariamente y descuidando muchos nutrientes esenciales para un correcto estado de salud (antioxidantes, vitaminas, etc.)”. Y añade que Nutrinform “no se basa en ningún algoritmo, sino en las ingestas de referencia europeas estudiadas por los científicos en nutrición para seguir una dieta saludable todos los días”.

De semáforos y colores a baterías y porcentajes

Así, en lugar de semáforos y colores, se representan datos porcentuales a través de la mayor o menor “carga” de unos grafismos en forma de “pilas” o “baterías” que muestran el nivel de aporte de calorías y nutrientes en comparación con el máximo recomendado. No deja de tener razón si se observa el caso del aceite de oliva virgen o el jamón ibérico, que han obtenido “mala nota” según NutriScore y resultan menos saludables que un refresco de cola sin azúcar. 

Mientras este obtiene un verde claro y la letra B (la segunda opción más sana), al aceite lo califica con un semáforo amarillo, que lleva la letra C, justo en el centro de la tabla, es decir, no demasiado recomendable (y eso después de una revisión, porque en primera instancia obtenía el rojo y la E). Ese color y letra son los mismos que se otorgan a aceites como el de colza o de nuez. 

Las baterías de Nutrinform, por su parte, indican que cada porción de 10 gr de aceite de oliva virgen proporciona 90 kc de energía, lo que significa un 5% de la dosis diaria de referencia; 14% de grasas, 8% de grasas saturadas, 0 de azúcares y 0 de sal, tal como indica la carga de las baterías. Eso permite al consumidor saber que debe evitar el aceite si no le convienen las grasas, pero no le hará daño si lo que le han limitado es el azúcar. 

Otro de los productos estrella de la gastronomía española, el jamón ibérico, recibe un semáforo rojo y la letra E, es decir, lo menos saludable, y el queso manchego se queda en el naranja y la D, el segundo peor. Un ejemplo de lo controvertido del sistema, que se quiere hacer obligatorio a partir de 2022, es que el Gobierno ha propuesto que el aceite de oliva virgen extra quede exento del semáforo. Una medida que podría extenderse a otros productos por presiones de los productores. 

Otro de los productos estrella de la gastronomía española, el jamón ibérico, recibe un semáforo rojo y la letra E, es decir, lo menos saludable

La gran diferencia entre ambos, según el profesor Luca Piretta, es que “Nutrinform informa a los consumidores sobre el impacto de cada porción de comida en su dieta diaria. Las calorías, sal, azúcares y grasas de cada una se presentan tanto en forma numérica como en porcentaje de las cantidades máximas sugeridas para una dieta sana y equilibrada (basado en los criterios de referencia europeos). 

En cambio, el NutriScore solo da un juicio sintético sobre el alimento individual, sin tener en cuenta ni la porción consumida ni su frecuencia de consumo, y no nos permite entender cuál es el verdadero impacto de cada alimento en la dieta diaria”. Considera que es “un grave error, dado que la ciencia de la nutrición cree que las dietas son saludables o no saludables, no el alimento individual, porque cada alimento, en las cantidades adecuadas, puede formar parte de una dieta saludable”, concluye.

Grandes cadenas frente a pequeños productores

Otra divergencia entre ambos sistemas es que en NutriScore han participado grandes productores de la industria alimentaria, que lo avalan, mientras que el sistema italiano lo han desarrollado tres Ministerios (Salud, Agricultura y Desarrollo Económico), con la colaboración científica del Instituto Superior de Salud y el Consejo de Investigación en Agricultura y Nutrición, y de acuerdo con las asociaciones de consumidores y todos los representantes de la cadena agroalimentaria: agricultores, industria, distribución. 

Otro aspecto que destacan es que se tienen más en cuenta los productos artesanales, propios de la gastronomía de los países europeos y hay un gran consenso entre pequeños productores. Un aspecto que consideran importante los creadores de Nutrinform es que “ayuda al consumidor en su educación alimentaria, dice el profesor Pifetta, a seguir una alimentación diaria sana, variada y equilibrada según los principios de la dieta mediterránea. 

De hecho, este sistema operado por baterías hace que el consumidor sea consciente de lo cerca que está de las cantidades máximas recomendadas para los nutrientes críticos individuales, mostrándole (y por lo tanto educándolo) el camino para las mejores elecciones también para las otras comidas del día”.

La cantidad sí importa

No podría pasar con este método, explica, lo que ha ocurrido con el jamón o el aceite, porque “no discrimina a ningún producto, cumple con la legislación europea (a diferencia del NutriScore, cuyas luces verdes representan una declaración de propiedades saludables) y no condiciona indebidamente a los consumidores, sino que les informa sobre lo que contiene un alimento”. 

Cree también que el algoritmo de NutriScore falla al querer clasificar los alimentos como saludables y no saludables, “sin tener en cuenta ni las porciones ni la frecuencia de consumo, ni cómo se cocinan. Por eso comete errores que son obvios para todos”. Pone como ejemplo las patatas fritas congeladas, que se clasifican como saludables, es decir, verdes, porque no se tienen en cuenta las frituras posteriores. Los cacahuetes americanos son verdes, saludables, y una pizza de 400 g es verde porque su impacto se calcula solo sobre 100 gramos y no sobre el total.

Fuente: La Vanguardia

Artículos relacionados

30 Sep 2021
Andalucía debe invertir en optimizar sus olivares con el objetivo de conservar su competencia a nivel nacional e internacional, y para ello debe optar por una transformación del olivar hacia cultivos intensivos, irrigados, sostenibles y más eficientes que los cultivos tradicionales.